HOTEL BOUTIQUE: CASA HOYOS

A-G studio

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La historia de la casona colonial que alberga a Casa Hoyos, es el pilar fundamental que nutre la identidad de este nuevo hotel boutique y que le brinda un carácter único.

Esta propiedad, ubicada en San Miguel de Allende, fue adquirida por Julián Hoyos a principios del siglo XX con el objetivo de convertirla en la primera casa de cambio de moneda del pueblo. Posteriormente, Julián y su familia decidieron emprender una tienda de granos y semillas que más tarde se conocería de manera coloquial como “El Banco del Frijol” o “Bean Bank” por la peculiar mezcla de giros.

La secuencia de las diferentes generaciones de la familia Hoyos permitió convertir este proyecto en un hotel rico en detalles y matices. En la actualidad, el icónico inmueble pertenece a la cuarta generación, quienes aliados con A-G Studio rinden homenaje al legado familiar a través de la concepción de este alojamiento singular.

Reto Principal:

Siguiendo los lineamientos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para conservar y difundir el patrimonio de la nación, el desafío residió en restaurar el patio principal y edificar desde cero en su parte posterior, un espacio contemporáneo y propositivo que fortaleciera y preservara la identidad original de la casa, dotándola del genuino aire bohemio que caracteriza la esencia de San Miguel de Allende.

Al ser un inmueble protegido, cada de detalle de la intervención tuvo que ser sometido a la aprobación de dicha institución. 

Inspiración:

La inspiración del proyecto arquitectónico de Casa Hoyos deriva de la confluencia de tres momentos clave en la historia del inmueble: la llegada de Julián Hoyos desde España y su devenir familiar, la apertura de la primera casa de cambio y su posterior conversión en tienda de granos y semillas. 

Cada uno de estos tres momentos influyó decisivamente en la selección de materiales y elementos decorativos que convergen en un mismo espacio y que dan vida a este hotel. 

Distribución, espacios y piezas únicas:

Siguiendo una distribución concéntrica, el hotel, ubicado en planta baja y primer nivel, se organiza alrededor de un patio central abierto, bordeado por balcones de estilo andaluz, que recuerda a una típica casa del sur de España. 

Al fondo del primer nivel, el mural de la Virgen dolorosa de Loreto, fabricada y pintada a mano en talavera vidriada de Dolores Hidalgo, corona un altar que refleja una de las tradiciones religiosas más arraigadas de la Península Ibérica, donde se encuentran los orígenes de la familia Hoyos.

Justo debajo de la virgen se encuentra el mueble antiguo que fungió como mostrador original del banco de semillas. Al igual que esta pieza convenientemente restaurada, diversos elementos que se encontraron en la casa durante años se recuperaron para darles una nueva vida en el proyecto, quedando como vestigios y testigos del pasado. 

El interior de cada una de las 16 habitaciones cuenta con mobiliario diseñado de manera integral por A-G studio para Casa Hoyos. Las piezas contemporáneas aúnan elementos del barroco colonial, como por ejemplo las patas con torneado Salomónico. Además, se confeccionaron gobelinos de lana tejidos a mano con antiguas técnicas oaxaqueñas que no utilizan electricidad. Éstos fueron diseñados por la artista mexicana Melissa Ávila, representando, uno a uno, los integrantes de la familia. 

El conjunto del proyecto reúne colaboraciones de varios artistas y diseñadores mexicanos, entre los que destacan: la anteriormente mencionada Melissa Ávila, así como Isaac Cruz, Paloma Layseca, Andrea Flores y Lucía Soto. 

Paleta de color y texturas:

En la heterogénea paleta de colores, predomina el amarillo, plasmado en azulejos de barro vidriado que en su disposición simbolizan una mazorca de maíz. 

Combinando con el amarillo se encuentra un abanico de tonos ocres y rojos presentes en los suelos de baldosas de barro así como en algunos textiles de lana trabajada en el estado Guanajuato. 

Los pisos de los corredores de las áreas comunes se conforman de loseta de pasta negra y se conectan con el interior de las habitaciones. 

Recubierta de azulejo de barro, la parte interior de los arcos que rodean el patio, representa el vientre de las serpientes que componen el escudo heráldico de la familia Hoyos. 

Rememorando el modernismo mexicano, toda la fachada interior es de una sola pieza de concreto.

En el diseño de los interiores destacan las macetas de yeso con incrustaciones de espejo, una reinterpretación contemporánea de aquéllas que decoraron la casa en el pasado. Estas piezas auténticamente mexicanas tienen un tinte morisco que armoniza sutilmente con la estética ecléctica del proyecto.

Todos los materiales y acabados seleccionados para Casa Hoyos son propios de diferentes partes de la República Mexicana.


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