L´otel

Diseño:
N/A
Interiores:
Roy Azar
Arquitecto:
Roy Azar
Fotografía:
N/A

En la parte superior de Doce 18 Concept, en San Miguel de Allende, se encuentra L’Otel, un pequeño y exclusivo hotel-boutique que recibe a sus huéspedes envolviéndolos en experiencias de edición limitada.

Con tan sólo 10 habitaciones, los huéspedes vivirán una experiencia acogedora gracias a la particular colección de mobiliario y objetos cuidadosamente seleccionados para crear una atmósfera curada y a la vez sofisticada. La arquitectura e interiorismo estuvo a cargo de Roy Azar, que creó contrastes entre el estilo colonial y contemporáneo, presentando detalles inesperados en cada rincón del proyecto, para hacer de la estadía una experiencia especial e inolvidable. Para acceder al hotel, necesitas llegar al número 18 de la Calle Relox y es a través del The Grand Room, donde los huéspedes son recibidos. Este espacio funge como recepción, bar, galería de arte y escaparate de objetos inusuales. Para poder subir a L’Otel, la experiencia es única: un peculiar ascensor, cuyas puertas están recubiertas en hoja de oro, hace alusión al estilo barroco mexicano, y al abrirse presentan en el interior una cómoda banca que sienta a más de dos, rodeándolos de reflejos de metal y espejos. O también, puedes acceder por las escaleras que exhiben un mural muy antiguo que ha sido testigo del tiempo gracias a sus numerosas capas de pintura y frescos que explican al huésped la historia del inmueble.

El Living Room es el corazón del hotel e invita a los huéspedes a relajarse mientras disfrutan de una bebida cerca de la chimenea o del piano de media cola hallado en una tienda de antigüedades local. La Pool Terrace está recubierta de pisos de pasta en blanco y negro formando un tablero de ajedrez, muy a la usanza de las casonas mexicanas de principios del siglo pasado. Un gran muro está pintado con nubes que se confunden con el cielo, mientras que otro muestra los contrafuertes que colindan la propiedad con el Palacio Municipal de San Miguel de Allende.

Varias mesas conforman el Morning Room, un área que mezcla materiales y acabados en sus mesas y sillas para ofrecer a sus huéspedes distintas posibilidades para acomodarse y una gran mesa comunal toma el centro del área y reúne a los huéspedes especiales invitados por la pareja.

Diez habitaciones -en su gran mayoría, suites- forman una sola experiencia de lujo. Los cuartos se encuentran distribuidos alrededor de los dos patios centrales de la casa y presentan diferentes sembrados arquitectónicos y escogidas piezas, y objetos de arte.
Se cuenta con una singular Owner Suite: una habitación de 120 m2 con terraza privada y acceso directo al huerto de la propiedad, haciéndolo un jardín secreto y elevado que ofrece vistas inigualables de los alrededores de la ciudad.

Numerosas iglesias y campanarios se ven desde estas alturas para el deleite del huésped. Así, cada una de las habitaciones muestra su propia personalidad exhibiendo obras de tres destacados artistas mexicanos: los fotógrafos Cynthia Araf y Rafael de la Lastra, que individualmente y gracias a su lente, captaron momentos del paisaje en su mayoría nacional, de una manera abstracta e interesante; y la artista plástica Marisa Boullosa, quien estuvo a cargo de plasmar sus famosas ramas de magnolias en los muros de las cabeceras.