Hotel Criol

Diseño:
Miguel Concha Arquitectura
Interiores:
N/A
Arquitecto:
N/A
Fotografía:
Jorge Degetau

El hotel ubica a sus huéspedes a sólo una cuadra de la plaza principal en el Centro Histórico de la ciudad de Querétaro, que desde 1996 la Unesco declaró como Patrimonio de la Humanidad y que, por lo mismo, todos los edificios situados en ese cuadrante de la urbe se encuentran protegidos por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

El sitio del proyecto solía ser una casa remodelada en los años setentas, pero que todavía contenía gran parte de la construcción original, por lo que el proceso de diseño se enfocó en preservar el carácter histórico del edificio y, al mismo tiempo, reinterpretar la gran herencia cultural de la ciudad.

El proyecto está dividido en tres zonas: 

El patio principal con la fuente de la palmera flanqueada por una serie de vigas en vertical, que sirven en planta alta para formar los pasillos de cristal que llevan a las habitaciones y, al mismo tiempo, en planta baja funcionan como filtro para dar más privacidad a los cuartos, creando un ambiente acogedor mientras que la madera logra acentuar la verticalidad del espacio, dirigiendo la mirada al espléndido azul intenso del cielo queretano. 

La biblioteca, que funge como el nodo central del esquema, tiene un librero de tres niveles que va en conjunto con las escaleras que integran verticalmente todo el proyecto. Al entrar a este espacio se ve bajo un piso de cristal el área más tranquila del hotel: la biblioteca subterránea; el librero termina en la planta alta junto a una terraza desde donde se ve tanto el patio principal como el jardín posterior. 

Este jardín yace debajo de una gran jacaranda que delimita el espacio creando múltiples terrazas y zonas para disfrutar del excelente clima junto a la piscina que se encuentra flanqueada por nueve habitaciones adicionales que siguen por completo el lenguaje y ambiente del resto del proyecto.

Todas las habitaciones nuevas de planta alta cuentan con patios o terrazas privadas, logrando que las habitaciones tengan total privacidad y aislamiento acústico, mientras que estos patios ayudan a la ventilación e iluminación natural de los espacios. El comedor cuenta con una larga barra en cuya cabecera se sitúa la parrilla donde una experimentada cocinera prepara platillos deliciosos frente de los huéspedes.

El diseño del hotel se pensó para reinterpretar la gran herencia cultural e histórica de Querétaro en una forma sencilla, pero al mismo tiempo elegante, incluyendo en el proceso técnicas y materiales locales. El piso de pasta de cemento se fabricó en un taller local; la madera de los elementos principales es de pino nacional, y se buscó que trabajadores y proveedores de la zona realizaran todos los trabajos de construcción. La amplia colección de suculentas y cactáceas seleccionadas para ambientar los patios son endémicas de la región y sirvieron como una fuente de inspiración para los colores empleados en la estructura principal del hotel.