HABITACIÓN QUE SE TRANSFORMA DE LO SIMPLE A UN AGRADABLE Y FUNCIONAL ESPACIO

Proyecto arquitectónico: Carla Torres y Ricardo Flores

La recámara antes de la remodelación no contaba con un lenguaje claro y homogéneo tanto en los colores como en el mobiliario existente. En el proyecto se tomaron en cuenta las necesidades del cliente que era tener un espacio acogedor, funcional y sobrio.

Se optó utilizar colores obscuros para crear un ambiente acogedor y proporcionar sobriedad al espacio. En el muro de la cabecera se diseñó un nicho enmarcado con 2 verticales de madera de tzalam para crear profundidad en el área de la cama y acentúa la cabecera; en este muro se seleccionó un tapiz a rayas en color negro para crear contraste con los cuadros y el tono de madera de la cabecera y a los costados se seleccionó un papel tapiz con una textura similar a un textil.


En cuanto a los muebles se reutilizaron algunas piezas como la cabecera, la mesa de centro, el sillon y un librero. A la cabecera se le respeto el diseño y  color original, únicamente se le agregaron unos cojines en piel negra y al pie de la cama se puso la  banca Nelson con el mismo tono de madera, los buros se diseñaron en madera de tzalam así como las verticales de los costados del nicho de la cabecera y las puertas de la recámara.

 

El librero se reubicó de una pared lateral a la entrada de la recamara creando una celosía de doble vista que ayuda a vestibular la recámara dándole más privacidad. Junto a este librero se ubicó una sala lineal conformada por 2 sillones individuales, uno de éstos sillones es el sillón existente que se transformó quitándole los brazos para que visualmente se perciba como un love seat; a un costado de esta sala se ubicó la mesa de centro existente a manera de mesa lateral.


La iluminación de la recamara original era luz fría y se cambió a luz cálida, a los costados de la cama sobre los buros se pusieron unas lámparas colgantes. Las cortinas romanas se sustituyeron por cortinas horizontales de madera. El edredón es en color negro y se complementó con cojines y fundas de almohadas en distintas texturas y tonos de grises. En cuanto a los cuadros son diferentes obras de pintores mexicanos como Pedro Coronel, Alberto Urzaiz, Stefanie Schikora, Gabriel Ramirez y Ariel Guzmán. Los accesorios son algunas piezas de bronze, cerámica, madera, cristal y el florero Shanghai de Kartell diseñado por Marco Bellini. Todas estas piezas se colocaron en el librero de la entrada y en la mesa lateral de la sala.


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