RECORDEMOS EL LEGADO DE ESTOS ARQUITECTOS MEXICANOS

Texto: Fernanda Estrada

Es plena celebración del día de muertos, por lo que quisimos honrar a cuatro de los arquitectos más importantes del país de los últimos años, y el legado y obras que nos dejaron aquí en la tierra.

Luis Barragán

Un emblema para la industria arquitectónica. Ganador del premio Pritzker en 1980, se vió inspirado por la arquitectura nativa de Europa, del norte de África y el Mediterráneo, lugares a los que tuvo oportunidad de viajar en varias ocasiones. 

Al regresar a México, residió en su ciudad natal en donde formó parte de la Escuela Tapatía, dedicada a enaltecer las tradiciones arquitectónicas de la región. En 1936 decidió mudarse a la Ciudad de México y aquí trabajaría en diversas obras, como proyectos residenciales, las torres de Satélite, y su casa estudio donde viviría hasta sus últimos días.

Barragán buscaba y anhelaba que la arquitectura naciera bajo los conceptos de belleza, inspiración, magia, serenidad, misticismo, entre otros valores espirituales. Es inevitable negar que todos estos fueron su guía y se encuentran presente en cada uno de sus trabajos.

 


Mario Pani

Si existe una persona a quién pudiésemos designar como el precursor de la arquitectura moderna en la Ciudad de México, sin duda esta sería Pani, protagonista fundamental de las innovaciones urbanas que surgieron en la ciudad durante el siglo XX.

Con sus ideas arraigadas en el funcionalismo y en los preceptos de Le Corbusier, buscaba generar proyectos que pudieran cumplir con las necesidades que existían en aquel momento. 

La Ciudad Universitaria de la UNAM, el conjunto urbano Nonoalco Tlatelolco,  diversos multifamiliares y la planificación de Ciudad Satélite son sólo algunas de sus aportaciones más destacadas.

 


Teodoro González de León

Fiel enamorado de las raíces prehispánicas de nuestro país, González de León buscó evocar en sus obras a las grandes ciudades y templos de la aquella época, teniendo presente las lecciones que aprendió en sus años trabajando en Le Corbusier.

En conjunto con Abraham Zabludovsky, trabajaron en obras como el Museo Rufino Tamayo, el Auditorio Nacional, el Colegio de México y diversos conjuntos habitacionales.

Su trabajo fue evolucionando a lo largo de los años, siendo congruente a su visión del futuro y a su ideal de que la arquitectura debe verse como un fenómeno cultural.

 


Maria Luisa Dehesa

La primera arquitecta de México y Latinoamérica, Dehesa logró romper barreras al titularse con mención honorífica de la Universidad Nacional de México en 1939. Su tesis buscó cubrir la necesidad de vivienda entre los hijos de soldados, los cuales caían en la delincuencia al no tener un espacio adecuado en los cuarteles para la convivencia familiar.

Bajo este principio de cubrir las necesidades de su entorno, trabajó durante años en la Dirección de Obras Públicas de la Ciudad de México y tendría bajo su cargo diversas construcciones como torres departamentales y casas para familias reducidas.

Sin duda, Maria Luisa fue un parteaguas para todas aquellas mujeres que años después seguirían sus pasos hacia el mundo de la arquitectura.


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