INTROVERTIDA Y CONTUNDENTE

Diseño: CDM | Casas de México

Equipo de diseño: Javier Dueñas, Delfino Lozano, Daniel Villalba, Manuel Manzano, Alan Macías

Año: 2017

Ubicación: Colima

Área Construida: 769 m2

Fotografía: Rory Gardiner, Lorena Darquea

La premisa del proyecto fue integrar las fenomenologías inspiradas por el paraíso tropical del Pacífico mexicano, para crear una residencia que evocara la sensación de unas vacaciones perennes.

Tres aspectos fueron fundamentales para la concepción arquitectónica: clima, topografía, y contexto. El calor, con temperaturas medias de 25°C, pero que pueden ascender hasta los 50°C, y donde la humedad rara vez baja de 75%, fue un aspecto importante a considerar. El terreno, originalmente un palmar, una vez limpio resultó sumamente provechoso debido a su topografía poco accidentada, donde solamente las palmas quedaron de pie. Con una pendiente casi inexistente, el terreno es fácilmente inundable debido a las fuertes lluvias de temporal.

El mobiliario y los elementos decorativos tienen una paleta neutra y relajada que va acorde con la arquitectura y el sentido primordial de ésta: vacaciones perennes.

El terreno, originalmente un palmar, una vez limpio resultó sumamente provechoso debido a su topografía poco accidentada, donde solamente las palmas quedaron de pie.

El contexto, por su parte, obliga a la arquitectura a volverse introvertida y contundente para proteger a los usuarios frente a las situaciones recurrentes de inseguridad. Estos tres elementos fueron preponderantes para la concepción arquitectónica. Se optó por generar una arquitectura que rescatara un aspecto importante de la tradición constructiva mexicana: la ambigüedad entre interior y exterior. Los límites de los espacios se desdibujan para favorecer la creación de espacios abiertos que permiten flujos naturales de aire a través de toda la casa. Así, el esquema surge de un partido abierto hacia el exterior con un programa segmentado en bloques que favorecen dichos pasos de viento.

Un patio circular se vuelve el punto álgido de la ventilación redirigiendo el flujo de aire desde los espacios integrados con la terraza hacia las áreas de noche.

Los bloques contienen cada uno un uso específico que puede agruparse o separarse de los demás siempre guardando esa relación con el exterior. Una plataforma de 80 centímetros de altura desde el nivel natural del suelo protege la casa contra las inundaciones recurrentes. Este desnivel se aprovechó para la creación de taludes que funcionan como zonas de amortiguamiento térmico. Las techumbres compuestas de losas aligeradas de concreto con un sistema de palapa encima permiten que la absorción de radiación solar sea mínima, al tiempo que los casetones de poliestireno contribuyen al aislamiento térmico.

Estéticamente, la mano de obra local contribuyó a definir la personalidad y el carácter de la casa en elementos como los acabados artesanales en muros, las palapas y las celosías, que se conjugan con elementos contemporáneos para obtener la sensación de una casa de playa sofisticada y auténtica.


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