VIVIR EN EL BOSQUE

Arquitecto a cargo y diseño: Luciano Gerbislky

Equipo Construcción: Alejandro de Santiago

Área construida: 580m2

Fotografía: Héctor Velasco Facio/José Margaleff

Valley House está sobre un terreno de aproximadamente 5,000 m cuadrados dentro del fraccionamiento Valle Santana, Valle de Bravo, Estado de México.

El diseño de paisaje convive con cada volumen. Un espejo de agua, que nace en la entrada, se transforma en dos arroyos que van rodeando la casa pasando por el volumen central y que terminan en el lago, localizado en la parte más baja del terreno. El agua recircula con un la ayuda de un sistema de bombeo hacia arriba, al espejo de la entrada de la casa.  

El lobby, que es el volumen central, tiene una altura de 4 metros con techo recto. Conecta, por medio de puentes de cristal ambos volúmenes: al este, el familiar, y al oeste, el social.

En el área familiar se encuentra la recámara de visitas pasando por uno de los pasillos donde se colocan las obras de arte creadas especialmente para este proyecto por el pintor oaxaqueño Alejandro Calvillo. Hacia el sur está la recámara principal con una gran terraza con fogón y dos cuartos más donde duermen los niños. Cada habitación tiene su baño con jardín interior y balcones con columpios que permiten disfrutar del paisajismo y de las vistas.

El volumen social contiene las áreas de servicio, garaje techado, cuarto de lavado, recámara de servicio y bodega. A través de un puente que circula entre el bosque y arriba de los arroyos se llega a las escaleras que llevan a cocina, sala y comedor interior, conectados con la terraza techada, zona de asadores, horno de piedra y comedor exterior. A un lado se encuentra la zona sin techar con el jacuzzi/alberca que se calienta por medio de paneles solares y el deck que flota sobre el área natural del terreno. 

La estructura está hecha completamente de acero para crear una obra limpia y afectar lo menos posible el área natural. Los muros son de mampostería con acabados en aplanado grueso y rústico pintado en colores tierra, y ciertas áreas con piedra volcánica de la zona. Las celosías que albergan los jardines de todos los baños son de madera de teca tratada. Toda la cancelería es de aluminio anodizado negro. La pared del exterior fue hecha con concreto y piedra para tapar toda la estructura.

El diseño de la iluminación en las terrazas y entrada se hizo con un estilo de antorchas que van marcando el contorno de la casa. La puerta del acceso principal fue diseñada con inspiración en una puerta de granja. Todas las puertas fueron fabricadas sobre diseño. Los textiles están inspirados por artesanías mexicanas y reinterpretados trabajados con artesanos de Hidalgo, Michoacán y Oaxaca.

Se buscaron colores, texturas y textiles que reflejaran las personalidades de cada quien. Se trabajó con metales, en este caso, en tonos bronce, que complementan los colores seleccionados, así como las maderas entintadas para lograr una sensación acogedora. 

Para las recámaras se seleccionó un papel tapiz diferente que complementa el color que cada miembro de la familia escogió. El cuarto de los niños tiene hilo y madera; en la habitación principal se añadió un toque de terciopelo, mientras que en la de visitas es beige con tela rugosa. Se trabajó con artesanos locales y de otras regiones del país para crear textiles personalizados para cada juego de cama. Las cabeceras están hechas con cuatro tonos de madera en gris y café creando un look rústico que combina con el entorno boscoso.

Las puertas de los baños son de madera estilo establo que se deslizan hacia los lados. Los mosaicos de los baños fueron diseñados por el despacho, hechos a la medida y fabricados en México.

Todas las habitaciones tienen chimeneas de bioetanol, aunque también hay una en la sala y un fogón en el jardín. Los cuartos tienen columpios en las terrazas para disfrutar de la vista al aire libre.

Las luminarias en interiores y exteriores fueron creadas para este proyecto, al igual que las sillas y varios productos mobiliarios. En el baño de visitas cuelga una lámpara original hecha de tiras de lana artesanal que mide 2.5 metros y forma parte de la vista lateral de la fachada.

En la sala y el comedor, el mobiliario está compuesto de figuras con líneas rectas sin ser prismas regulares, para darle juego al espacio.

Cada área tiene dos tonos principales y toques de color con telas, metal, bronce o granito. Otro elemento que brinda color a la casa es la selección de arte. En los pasillos encontramos obras de un pintor oaxaqueño con gran colorido. Otros complementos como esculturas, piezas de cerámica y luminarias dan toques de originalidad a esta sofisticada residencia.


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