DISEÑO CON IDENTIDAD

Equipo de Diseño: Arq. Javier Dueñas, Arq. Delfino Lozano, Arq. Gabriela González, Arq. Daniel Villalba, Arq. Gustavo Martín del Campo, Arq. Adriana Alarcón, Arq. Gabriela Serrano, Arq. Rodrigo Carreón, Arq. Gloria López

Construcción: Arq. Jaime de Obeso, Ing. Ernesto Godínez, Alejandro García

Ubicación: Zapopán, Jalisco

Año: 2016-2018

Fotografía: Lorena Darquea

 

La identidad se define frecuentemente por quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Estos tres momentos vitales caracterizan la individualidad y, apoyados por el diseño, se traducen en atmósferas que permiten al usuario imprimir esa identidad en cada espacio.

Para esta casa, se especificaron dos principios de diseño bastante remotos: las sensaciones obtenidas de la espacialidad de las haciendas y los fundamentos energéticos presentes en las ideologías orientales. Esta fue la premisa para establecer la personalidad de la casa que busca inherentemente la armonía y la familiaridad. Por un lado, los espacios fueron concebidos con el propósito de rescatar el modus vivendi de las haciendas que sirvieron de inspiración para la búsqueda de un personaje bucólico que se fusiona con el diseño real, evitando los historicismos.

Los usuarios, coleccionistas de antigüedades, querían transmitir la pasión por lo antiguo con una arquitectura que permitiera que las piezas clave fueran las protagonistas del espacio, mezclando muebles contemporáneos para eludir la impresión de vivir en una galería.

Por otro lado, era necesario que el equilibrio energético obtenido a través de disciplinas de armonización como el feng shui, estuviera presente en todos los aspectos del diseño. Para esto, se prestó especial atención a las dimensiones, materiales, sitio y proporciones.

Las yuxtaposiciones de estas condiciones es lo que generó el desafío de crear una casa que transmitiera una sensación acogedora y contemporánea, cuyo objetivo sea disfrutar y vivir de una manera tradicional mexicana: con amigos y familiares.

El flujo de energía resultó fundamental. Con la hacienda como concepto principal, la distribución de los espacios siguió una serie de principios armónicos que determinaron no sólo los planos arquitectónicos, sino también la materialidad de cada espacio. Los estándares de feng shui se incluyeron en diversas formas como una entrada principal con una fuente de inspiración andaluza, que se conecta con un patio donde una magnolia redirige al habitante a la escalera enmarcada por un riel metálico, o al salón delimitado por un cubo de madera que revela una barra una vez abierta. En la parte posterior, un pozo de fuego completa el círculo de elementos: agua, tierra, metal, madera y fuego.

Alrededor de este círculo, las áreas sociales se interconectan entre sí de la misma manera que las habitaciones de la hacienda. La relación con el exterior se volvió notablemente importante al ser la casa capaz de disfrutar de las imponentes vistas que lo rodean y el patio interior a través de transiciones muy sutiles. Esto, combinado con alturas considerables, grandes ventanas y simetría, proporciona a la casa un cierto dinamismo que fortalece la reinterpretación de la hacienda.

Por último, se obtuvo familiaridad y singularidad al colocar antigüedades junto con un diseño contemporáneo para concebir atmósferas sofisticadas que mantienen la personalidad que los clientes querían reflejar en la casa que compartirían con amigos y familiares, creando un caleidoscopio de experiencias.


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