ARQUITECTURA A RITMO

Arquitectura: HDA/Héctor Delmar Arquitectura Bioclimática

Ubicación: Polanco, Ciudad de México

Año: 2018

Fotografía: Jaime Navarro Soto, Luis Gordoa

El Departamento del Músico es una perspectiva de los elementos de la música interpretados en materia, que conviene para quien se dedica a ella.

El usuario solicitó un espacio donde pudiera escuchar sentir y crear música, y al mismo tiempo donde pudiera habitar de manera permanente.

El departamento se concibe como un estuche que resguarda instrumentos musicales, traducidos en colores, formas y texturas, provocando al usuario la percepción de tener la capacidad de hacer música con el espacio, a través de los ritmos de sólidos, vacíos, planimetrías y luz.

El acceso y las circulaciones se enfatizan con una caja de madera alusiva a un instrumento de cuerdas como la guitarra, el violín, violonchelo, etc., resguardando parte de los servicios y el estudio de grabación.

El espacio público del departamento se percibe con una gran amplitud como el arpa, traducido en un ambiente a doble altura en un extremo que va disminuyendo de forma triangular hacia el otro extremo. El material de la cocina y del plafón del vestíbulo tiene la apariencia de un piano de concierto. Asimismo, el uso de las vigas de madera es una constante en los plafones, que se traducen en el símil de las cuerdas de una guitarra. Los espacios de transición hacia lo privado del departamento destacan con la cadencia de luz y texturas con relación en la composición de la música. En el mismo tenor sobre las circulaciones, la escultórica escalera de latón ofrece la sensación de un instrumento de viento.

Los usos privados del departamento se envuelven en luz cálida y en tonos monocromáticos para alcanzar un estado de relajación después de una jornada de gran trabajo sensorial con las melodías. Una de las dos recámaras también funciona como salón audiovisual que ofrece un espacio acogedor para admirar conciertos y filmes. Ahora bien, el cuarto de música protagonista del programa arquitectónico, se diseñó como un cuarto dentro de otro cuarto desarrollando pirámides irregulares en los paramentos para generar las condiciones acústicas que permitan grabar y tocar música evitando la transmisión del sonido al exterior del departamento.

El reto se resolvió con el revestimiento en muros a base de un textil de color rojo, en reminiscencia a la funda de un instrumento musical, que a su vez convierte al habitante en el instrumento en sí.

En la parte alta del departamento se desarrolla una terraza, que como se mencionó anteriormente, las vigas de madera son una constante que integran las áreas sociales al interior con la terraza ajardinada al exterior, desplegándose en equilibrio, evocando las cuerdas de un bajo o el interior de un piano.


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