LA BELLEZA DEL ORDEN

Arquitectura y diseño: Julio Pineda Urcelay 

Colaboradores: Arq. Vanessa Saadi Esteban y Arq. Ernesto Rosado Arrigunaga

Cocina: Pogo Kontemporáneo.

Cancelería: Interalum.

Materiales: Procon, Boxito, Interceramic.

Iluminación: Luminica

Mobiliario y cortinas: Arteuropeo

Fotografía: Iván Cabrera

Esta casa se ubica en un terreno que da a tres calles, por lo que después de un gran análisis se propuso un esquema que diera respuesta, no sólo a las necesidades del cliente, sino también al terreno en su orientación, ya que la premisa básica de diseño de este proyecto fue un preciso manejo de la luz y ventilación natural, así como una vegetación que sea protagonista en el diseño.

El resultado tiene un lenguaje arquitectónico muy claro, una propuesta con una volumetría muy simple, de distintas texturas y colores, y la utilización de metal, madera, piedra de la región y cristal dan a este juego de volúmenes mucha sobriedad y un aspecto muy agradable.

En el interior nos recibe un vestíbulo a doble altura, el cual cambia la escala después de pasar por un pórtico de acceso, el cual sorprende y se vuelve el protagonista de la casa. El vestíbulo genera a su alrededor todos los demás espacios, es muy cálido, bañado por luz natural cenital, y cubierto con una estructura de acero y madera, que pasa del plano horizontal al vertical para volverse el remate que alberga a la escalera sobre un jardín, y que está atravesado solamente por un puente muy transparente que conecta los espacios de la planta alta de un lado y otro. Además, el vestíbulo está flanqueado por dos muros también forrados de piedra que son iluminados por el sol en el día y por luz artificial en la noche, y en el centro se asientan tres jardineras con sendos árboles que dan vida al espacio y manifiestan la importancia de la vegetación en el diseño general de la casa.

Al costado norte del vestíbulo, en planta baja, se encuentran los espacios sociales de la residencia, los cuales están abiertos al exterior y bien relacionados entre sí; el comedor está totalmente abierto hacia el vestíbulo, el jardín y a la amplia terraza, la cual es un espacio sumamente importante en las casas con el clima de Mérida. A la terraza también se integra un salón en el que se da gran parte de la convivencia familiar en el día a día; se encuentra amueblado con una sala con TV y una mesa que sirve no sólo para comer, sino también para compartir con amigos.

Del otro lado del vestíbulo se ubica la cocina con la cercanía necesaria para dar servicio al área social; se trata de una cocina abierta, que cuenta con un cancel de piso a techo y de lado a lado con una pequeña terraza con su propio jardín, en el cual se sembró una ceiba, uno de los árboles más representativos de la región. Por el lado contrario, la cocina se abre totalmente hacia el vestíbulo principal y visualmente deja gozar de la propiedad a todo lo largo de un extremo a otro.

Como espacio de apoyo a la planta baja se encuentra un par de baños de visitas, los cuales se distinguen por sus lavamanos forjados en un monolito de cantera de la región por artesanos locales, y cuya principal virtud y belleza radica en dejar casi al natural la roca, sólo con los cortes necesarios para hacerla funcional.

En planta alta se ubican una sala familiar y las tres recámaras con las que cuenta la residencia, cada una de ellas con su propio vestidor y baño; la circulación en este nivel se da alrededor del vestíbulo a doble altura, así que se genera la misma amplitud e incluso más porque los pasillos perimetrales abren el espacio. En planta alta también se encuentran la lavandería y el cuarto de servicio que se comunican a planta baja con su propia escalera a la cocina y cuenta con un acceso al área de recámaras.

Las habitaciones son amplias, sobre todo la principal, la cual cuenta con un baño integrado al vestidor y con una vista que remata en un muro de piedra bañado por luz natural, vuelven a ser estos elementos junto con la madera y la vegetación los que predominan en cada espacio.


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