CASA QUE CANTA

Diseño:
Arq. Francisco Bernés Aranda y Arq. Fabián Gutiérrez Cetina
Interiores:
N/A
Arquitecto:
N/A
Fotografía:
Tamara Uribe

La Casa que Canta obtiene su nombre por haber sido el lugar de residencia del compositor yucateco Chucho Herrera. La construcción original contaba con una crujía de techos altos y vigas de madera, así como pisos de pasta; todos elementos tradicionales de la arquitectura local.

Al realizar el proyecto se pretendía rescatar los valores históricos de la propiedad reutilizando y reinterpretando los mismos en la ampliación, y es por eso que todas las nuevas habitaciones siguen con la misma estética de los tapetes de pisos de pasta a excepción de la cocina, la cual presenta mosaicos de un mismo tono, pero agregando recubrimientos de color en la isla y en la salpicadera, que crean un toque de modernidad en esa zona. De igual manera, se utiliza el concepto de la campana colonial, pero con una reinterpretación en su forma, utilizando líneas rectas y fungiendo como un elemento escultórico.

El lugar más importante de la casa es el área común donde se encuentra la cocina y el comedor, que se integra al exterior por medio de un gran ventanal con vista a los jardines tropicales y a la piscina con acabado de chukum, que es una resina producida al hervir la corteza de un árbol endémico y que al aplicárselo al mortero, da el color azul característico de las albercas yucatecas.

El diseño espacial de la casa se compone de dos volúmenes principales, en donde se conservaron los arboles existentes en el terreno, debido a que se construyó alrededor de los mismos. En el primer volumen se encuentra la crujía original transformada en un recibidor y un cuarto de visitas, y los nuevos espacios de sala de TV, baño de visitas, área de lavado, cocina y comedor.

En el segundo piso se encuentra el área privada de la casa donde están ubicados el cuarto principal y el cuarto de visitas. En ambas habitaciones se conservan los valores tradicionales de la arquitectura regional utilizando tapetes de pisos de pasta y puertas de madera de cedro con postigos.

Ambos edificios son coronados por una reinterpretación de molduras que se basan en líneas rectas y que contienen y resaltan los colores verdes de la casa, y enmarcan todas las puertas de las nuevas fachadas.

La elegancia de la arquitectura colonial yucateca radica en su sencillez y en su sobriedad, mismas que fueron un aspecto importante a la hora de proyectar la restauración y ampliación de la Casa que Canta.