La intención básica de este proyecto fue lograr espacios donde la frescura y la transición espacial fueran los motivos que inspiraran el planteamiento del mismo.
La manera cómo se ubica la casa en el terreno -una privada al norte de la ciudad de Mérida-, parte de sacar el máximo provecho a la brisa, al sol y a las demás condicionantes físicas del terreno.
Por lo que se sitúa en un costado del terreno, dejando un gran jardín y la alberca en el sector oriente, aprovechando que por allí viene la brisa fresca y el sol matinal, lo que genera que todas las áreas habitables vivan junto a ese gran espacio verde que acompaña a la casa en todo momento.
Al llegar a la casa se accede a través de unos muros bajos (pero con la suficiente altura para evitar vistas desde la calle) desfasados entre sí, por los que corre un espejo de agua lineal y donde flotan unas palmeras.