Este proyecto es un perfecto ejemplo de lo que se puede lograr cuando se deja una decoración integral en manos de un profesional en interiorismo. Es así como Ricardo Arriola, teniendo en mente complementar la arquitectura, el diseño de espacios interiores y el del mobiliario, desarrolla conceptos integrales cuidando hasta el más sutil detalle decorativo. La intención era lograr un ambiente sobrio, cálido y vanguardista, donde se funden elementos, tales como tapices en los muros, molduras, cornisas y wall tattoos.
Los ambientes monocromáticos reflejan orden, esto es, emplear un solo color y los tonos que derivan del mismo. La sala-comedor se viste de tonos tierra, acentuando este color en el tapiz de las sillas del comedor y despejando el área con una amplia mesa de cristal que aligera el espacio. Sobre la mesa, un par de espectaculares lámparas llenan de luz, además de irradiar personalidad y encanto.